El poder de las Palabras

El poder de las palabras, no se debe subestimar, quizás una imagen valga más que mil palabras, pero también, solo una palabra, la adecuada en el momento adecuado, puede valer más que miles de imágenes. Las palabras tanto en lenguaje oral como escrito son una forma básica de comunicación y una capacidad única de expresión para el ser humano, que le diferencia de otros animales; porque, las palabras, van unidas a su significado, significados que nosotros les otorgamos para entendernos. Sin embargo cuentan con una encantadora limitación, y es que las palabras pueden ser formuladas en distintos idiomas, y que muy a mi pesar no somos capaces de conocer todos ellos, así pues, solo podemos entendernos mediante palabras, con aquellos que conozcan el idioma en el que hablamos. Pero el hombre tonto no es, y ante ésta situación, para no limitarse en el conocimiento, que puede proceder de muy diversas fuentes, apuesta desde hace siglos por la traducción.
Traducción de novelas, de documentos, de canciones, de miles de medios donde la palabra escrita o hablada tiene algo que comunicar. Entre ellos se incluye el séptimo arte; nuestro país es uno de los que más invierte en el doblaje de series y películas, y la verdad es que, aunque verlas en versión original, si se puede, es mucho mejor para apreciar los matices de los personajes, he de reconocer, que en general, los doblajes en nuestro idioma son bastante satisfactorios.
Sin embargo, hay algo que no logro comprender, y que me indigna profundamente: la imaginación que tienen al traducir los títulos de los films. Es algo realmente curioso que me he preguntado a menudo, si alguien se dedica a la traducción de títulos cinematográficos estaría encantada en que me desvelara el misterio de por qué, ciertos títulos de películas no tienen nada que ver con el título original.
Partiendo de la base de que la traducción literal no resulta siempre correcta y de que para ser fieles a la esencia, se debe interpretar el título y buscar las palabras adecuadas para transmitir la idea conceptual que representa, puedo entender cosas como Beatlejuice, que traducido literalmente sería “zumo de escarabajo”, pase a llamarse simple y llanamente Bitelchús.
Los juegos de palabras, la fonética o los significados múltiples de ciertas palabras, son difíciles de traducir, pero, ¿puede There will be blood (habrá sangre) ser traducido por Pozós de Ambición que suena a culebron venezolano?.
Así como la carátula o el cártel de una película se convierte en un elemento visual determinante, a la hora de elegir una film al azahar del que no se tiene información previa (hace unos años en los videoclubs todavía mucho más, pero incluso hoy en día en videoclubs virtuales de las plataformas de televisión de prepago o a la carta), el título, es el escaparate del contenido que aborda esa película, que rápidamente descartas si no te llama la atención o te transmite ideas que no te interesan.
Un título, a mi parecer, es un ingenioso mote que capta la esencia de la obra que representa y no resulta nada fácil a veces encontrarlo. Entonces, yo me pregunto, una vez se aplica a una película un titulo minuciosamente escogido tanto literaria como comercialmente, ¿quién y en que momento decide que al traducirlo debe perder todo su significado e incluso ser tragiversado, careciendo de impacto y desconcertando al espectador?
Qué me decís, por ejemplo, del clásico de Kubric Dr.Strangelove (literalmente Dr.Amorextraño) que fue traducido por “Teléfono rojo hacía Moscú”, ¿Cómo va a alguien a saber que se trata de la misma película?. Yo misma he pasado por este percance, al comentar con amigos extranjeros, leer en libros técnicos o escuchar en clases, algunas películas que creí no haber visto o ni siquiera conocer, hasta caer en la cuenta de que eran la misma película, que yo conocía por un nombre totalmente descabellado que nada tenía que ver con el original.
Es una cosa simple, frívola quizás para algunos, pero tan simple y tan frívola que me desconcierta. De verás necesito que alguien del gremio me explique ¿por qué?. ¿Por qué se traducen tantos títulos, tan mal?, y hablo concretamente de los que vienen del inglés porque es el idioma que conozco, y en le que me he encontrado con miles de ejemplos que me parecen exagerados, por ejemplo aquella comedia romántica de Tom Hanks, “Sleepless in Seatle” (Noctambulo en Seatle) que en nuestro país se llama la cursilada de “Algo para recordar” así por que sí. Podría mencionar mil ejemplos más, de hecho voy a dar un par más, así a borbotón: Adaptation (Adaptación) traducido por “El ladrón de orquídeas”, ¿qué el título mola? ; sí está bien ¿qué tiene que ver con la peli? ; también, pero ¿por que diantres lo cambian?. ¿Verdad que Titanic no se titula “Mar de amores”? por ejemplo.
Otra aberración, “The Hoax” , hoax, se puede traducir por engaño, burla o broma, pero no, como si los matices no importaran van y lo traducen por “estafa”, vamos que es parecido, pero no es lo mismo, y no es que quiera ser quisquillosa, es que no puedo entender ¿porque no usar la palabra adecuada? encima para más inri lo adjetivan, “La gran estafa”, y se quedan tan anchos.
Podéis comprobarlo por vosotros mismo, escribid 10 o 20 películas que se os ocurran y comparad con el título original. ¿Alguien puede desvelar este inexplicable y absurdo misterio? ¿Quien lo decide?.

Rebeca.


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