El rostro

espejo.jpgEn el espejo el vaho se difuminaba lentamente, descubriendo un rostro grotesco cuál pintura impresionista. Trazos de intenso morado bajo los ojos, que me miraban fijamente odiándome. Gotas de agua disolviendo la pálida tez de la cara y una boca muda y desfigurada. Me sobresalté herido por un sentimiento amargo de miedo y repugnancia. Giré la cabeza dispuesto a enfrentarme a aquel monstruo. Me abandonó la dignidad y el alma se esfumó de mi cuerpo. No había nadie tras de mí. Era mi propio reflejo.by Rebeca.


One Response to “El rostro”

  1. Me ha gustado mucho este escrito.
    Pero por suerte muchas veces los reflejos no son mas que sombras / trazos de lo que realmente hay delante.
    Y por mucho que reflejen nunca retrataran la esencia ni lo bueno de la gente. Otra vez, solo sombras.

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