Leones por Corderos

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Escrita por Matthew Michael Carnahan, Leones por corderos es una magistral puesta en escena del tan debatido conflicto en Afganistan y en general de los distintos puntos de vista sobre la polémica lucha contra el terrorismo. El ya consagrado Robert Redfort , del que no he sido nunca muy devota, como director, consigue esta vez plasmar las distintas versiones en torno al conflicto, personificadas en sólidos personajes cuya retórica desvela sus naturalezas humanas sin necesidad de recurrir casi a la acción. La acción que mantiene en este caso al espectador interesado a lo largo del film, es la energía y vivacidad de los dinámicos, ingenuos, idealistas, o hipócritas discursos de los distintos personajes. De hecho la película cuenta con muy pocas localizaciones muy bien aprovechadas. Se entrelazan tres historias en distintos puntos geográficos.

En Washigton, tiene lugar la entrevista entre un ambicioso senador republicano, (Tom Cruise) y una experta periodista política ( Maryl Strip) donde el senador “le vende” en exclusiva una dudosa nueva estrategia militar en Afganistán. Mientras, en una universidad de California, un idealista profesor de ciencias políticas (Robert Redfort) tiene una interesante charla con uno de sus prometedores pero desencantado alumno (Andrew Garfield ) ,sobre la influencia de la política y la importancia de comprometerse e implicarse para cambiar el rumbo de las cosas. Como ejemplo, el profesor utiliza la que se convierte en la tercera historia; la de dos jóvenes estudiantes (Michael Peña y Derek Luke ), alistados por voluntad propia en el ejército; que se encuentran ahora en Afganistán formando parte de una las operaciones de la nueva ofensiva planeada. Su parte de la historia es la que retrata la crudeza de la realidad in situ, mientras en los anteriores despachos conjeturan a salvo sobre el tema.

El film cuenta con un buen reparto y la verdad es que las interpretaciones tanto de los consagrados actores como de los menos conocidos, tienen un fuerte impacto dramático y consiguen otorgar a sus personajes una solidez excepcional, la misma película con mediocres interpretaciones podría a ver sido un desastre.

Las reflexiones y conjeturas que se ponen sobre la mesa no son nada nuevo, ni esperéis encontrar aquí ‘la sopa de ajo’, no hay grandes revelaciones sobre el tema que ha sido mil veces debatido, sin embargo Redford expone el tema ofreciendo un marco concreto bien definido y consistente sobre algunos de los importantes planos que afectan a la cadena del desarrollo del conflicto: los pensadores ( intelectuales, estudiantes y gente de a pie), los ejecutores (altas esferas y políticos) , la mano de obra (los soldados) y los distribuidores (medios de comunicación).

Sin ánimo de crítica o ensalzamiento, Redford ha sabido capaz de colocar inteligentemente los distintos argumentos en boca de los personajes adecuados. Es una película sin duda muy cuidada y bien dirigida.

Una perfecta combinación de los elementos justos, bien dispuestos para hacer de una película, algo relevante.

Rebeca


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